Cruzando España en bicicleta II – Contrastes camino de Burgos

¡Adiós Vitoria!

Vitoria no defraudó, sus calles, sus gentes, sus pintxos y la compañía de las dos Marias hizo que este día fuese muy especial.

Dejaba atrás el País Vasco en busca de Castilla. Los primeros kilómetros transcurrieron con una densa niebla y un fresquito muy acogedor. Pero como se suele decir, “mañanas de niebla, tarde de paseo” y así fue. En cuanto salió el sol, comenzó a apretar el calor.

Tras abandonar el Camino de Santiago que tanto me apasiona, me adentré en la Nacional I. Cruzar el desfiladero de Pancorbo fue la atracción del día.

Campos de Castilla

Comenzaban los contrastes. Pasábamos del verde abundante al amarillo seco, de la vegetación frondosa a la estepa castellana, de la diversidad de colores y formas a la rutina paisajista. los campos de girasoles abundaban y los kilómetros se iban haciendo más monótonos.

El calor sofocante y el paso de las horas hacían que cada vez tuviese menos fuerza. Y cuando por fin estaba cerca de Burgos me encuentro con el puerto de la Brújula. En otras circunstancias hubiese sido un puerto muy asequible e incluso divertido, pero el tio del mazo me acechó de golpe. El calor y la fatiga me dejaron noqueado. Tocó cambiar el plan y parar a comer en lo alto del puerto un menú de esos que revivirían a un muerto. Y así fue, tras comer y beber afronté los últimos kilómetros con energías renovadas.

En la Catedral del Burgos

Por fin Burgos y de nuevo reencuentro con mis dos marias que me acompañaron estos primeros días arropándome y cuidándome mucho. Dejaba atrás el País Vasco y nos adentrábamos en Castilla y León, Segunda comunidad que cruzaría durante este viaje.

En la siguiente etapa llegaría a Valladolid, pero esto será un capítulo a parte.

Cruzando España en bicicleta I – Rumbo al norte – Reto sin Barreras 2019

Nunca es tarde para volver a escribir. Hoy por fin he encontrado las ganas y el momento adecuado para poder contaros esta aventura tan bonita y dura.

La idea surgió de juntar la pasión por la bicicleta y las ganas de aportar mi pequeño granito de arena en este mundo tan egoísta y poco solidario. Pusimos en marcha de nuevo un crowfunding con la intención de ayudar a la fundación Sin Barreras.

El plan era claro, cruzar España en bicicleta. Muchos días mirando el mapa y viendo la forma más adecuada de cruzarla de tal manera que pudiese conocer gran parte de la geografía española y poder disfrutar de las diferentes culturas que nos ofrece este nuestro país.

Y por fin ideé la ruta, iría de San Sebastián hasta Cádiz cruzando el país Vasco, Castilla y León, Extremadura y Andalucía.

Y allí me planté en la playa de la Concha tras toda la noche de autobús y descansar más bien poco pero con la ilusión y las ganas de empezar esta aventura. Dos alforjas un chubasquero y un poco de ropa fue suficiente.

Eran las fiestas de San Sebastián y abundaba la chavalada en un estado un tanto lamentable. Así que decidí marchar cuánto antes sin poder disfrutar lo que me hubiese gustado de esta preciosa ciudad. Pusimos rumbo a Vitoria, primera parada del reto.

Los primeros kilómetros transcurrieron bajo la lluvia típica del norte y por carriles bicis. Empezaba a disfrutar de los maravillosos paisajes que tiene el País Vasco y ese color verdoso tan característico.

El recorrido me llevaba por un pueblo que para los que corremos carreras de montaña es mágico. Os hablo de Zegama y su monte Aizkorri. Allí se corre la carrera más mediática y famosa de la geografía española. Y yo por fin pude conocer el pueblo y sus impresionantes montañas. Me paré a disfrutar del pueblo y me prometí que algún día correré esa carrera.

Dejaba Zegama atrás en busca de la cima del Otzaurte (652 msnm) por una carretera de montaña de esas duras pero tan divertidas, con sus clásicas curvas de herradura y sus zonas sombrías que tanto agradecí debido al calor que hacía en el ambiente. Tras coronar una larga bajada camino de Vitoria donde mis dos Marias me esperaban para recibirme con los brazos abiertos y una cervecita muy merecida. 

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Por fin había conseguido terminar la primera etapa y comenzar esta aventura. Por delante muchos más kilómetros y muchas más anécdotas que os iré contando en sucesivas publicaciones.

Camino de Cadiz

En el paraíso – Santana Sky Race Madeira

El viaje comenzó como una auténtica aventura. Nos retrasaron el vuelo de Madrid a Lisboa y por tanto perdimos el de Lisboa a Madeira. Tras hacer noche en Lisboa, a primera hora de la mañana volamos rumbo a Madeira.

Nada más pisar la isla ya nos dimos cuenta que es una isla mágica. Vegetación frondosa, playas paradisíacas, montañas imponentes y sobre todo mucho desnivel (A nuestro coche le costaba subir por las grandes rampas que tiene la isla).


Punta de San Lorenzo

Tras hacer el check in en el hotel nos dirigimos a Santana, epicentro de la prueba, a recoger el dorsal. Se respira ambiente de trail y carrera grande a pesar de coincidir con Zegama. Después un poco de turismo y activación pre-carrera visitando la Punta de San Lorenzo y la capital de la isla, Funchal. Todo preparado para “volar” el sábado.

Por fin pistoletazo de salida, por delante 23km y 1700m positivos de puro trail. Como curiosidad muchísima gente española corriendo la prueba. Tras abandonar Santana comenzamos a subir por caminos bastante anchos donde voy entrando en calor y voy colocando en mi posición de carrera. Cojo dos palos para usarlos de bastones y poder subir mas erguido evitando dolores de espalda. Tras los primeros kilómetros nos adentramos en la famosa laurisilva de Madeira. Un bosque frondoso y verde que me recuerda a la isla de la Palma. Sin duda un lugar precioso y con un aura especial.

Siempre sonriendo y con mis palos

Una vez salimos de la zona mas boscosa comenzamos a subir cada vez mas vertical hasta llegar a una zona de piedras realmente dura donde toca abandonar mis palos y comenzar a trepar. Ya casi estamos en la Achada do Texeira tras ascender mas de 1000m positivos en 8km.

Tras llegar arriba me encuentro con mi compañero de batallas Ladis que me acompaña hasta el primer avituallamiento. Recargo liquido y como un poco y comienza la gran bajada camino al Pico das Pedras.

Lo mejor, los amigos

El primer tramo de la bajada es bastante asequible pero pronto entramos en una zona de mucha tierra suelta y ramas por todos los lados. Voy bajando con mas pena que gloria ya que las zapatillas me resbalaban y de repente piso una piedra un poco humeda y al suelo. Comienzo a rodar unos metros para abajo y por fin me detengo tras unas cuantas vueltas. Consigo ponerme en pie, y me doy cuenta de que tengo todo el brazo con heridas y un poco la pierna. Un susto que se queda en nada.

Sigo bajando, ahora con absoluto cuidado para no volver a resbalar con lo que pierdo algo de tiempo pero gano salud. LLegamos al Pico das Pedras, un camino de senderismo precioso entre árboles y buen firme y allí está de nuevo Ladis para darme ánimos, le enseño mis heridas de guerra y me marcho a seguir correteando por los montes.

In to the wild

Comienza una “pequeña” subida de unos 350m positivos que consigo pasar bastante bien y me lanzo a por la última parte de la carrera llegando al avituallamiento situado en Queimadas, otro sitio precioso para perderse. Los últimos kilómetros antes de llegar a Santana son bastante fáciles por caminos anchos y con alguna subida trampa. LLego a Santana y tras meternos por varias calles del pueblo encaro los últimos metros.

¿Donde está la cerveza?

Al final 3 horas 58 minutos de puro trail, con zonas técnicas, bajadas trepidantes, subidas épicas, vistas impresionantes, agua, calor y humedad y ambiente de carrera grande y sobre todo mucha magnetotermia.

Queda en mi cabeza la idea de poder correr la prueba larga que disputaron mi amigo Manu y David. Una recomendación muy importante para todos los amantes de la montaña y del trail running.

Tres Valles 2019 – ¡Pasión por lo épico!

He necesitado unos días para poder empezar a digerir todo lo que ha supuesto esta carrera para mí. Sin duda cuando me apunté sabía que no sería un reto fácil, pero nunca me imaginé que esta carrera me pusiese tan al límite.


A pesar de llevar una buena base de entrenamientos gracias a mi entrenador Nacho, ha sido una carrera de las de apretar los dientes y sufrir muchísimo para lograr llegar a meta. Pero al final, eso es lo que buscamos, poner el cuerpo y la mente al límite y conseguir sobreponerse para alcanzar tus sueños.


Cuando Pablo Villa en el brieffing pre carrera advertía que para ganar estarían cerca de las cuatro horas, yo ya me di cuenta que estaría rozando el tiempo de corte (7h, aunque luego se amplió) al llegar a meta.


Como siempre el nivel de Tres Valles es impresionante, gran parte de los mejores corredores de España se reúnen en la Alberca para recorrer la Peña de Francia y Las Batuecas, y tu estas entre ellos. He de confesaros que “acojona” verse entre tanto crack.

Cortafuegos camino de la Peña de Francia


La carrera comienza con “Come on de The Hives”, un clásico en todas las ediciones de Tres Valles, y empezamos a subir camino de la Peña de Francia. Aunque algunas partes de la subida han cambiado de otras ediciones, yo ya conocía la subida y pude marcar un buen ritmo hasta arriba de la Peña, destacar la última zona de subida que han cambiado dándole este toque de épica a la subida. Algún corredor rodó por las pizarras húmedas que tuvimos que pasar. Destacar toda la gente que estaba durante la subida dando animo a los corredores. Y una vez arriba, descenso rápido hasta el Paso de Los Lobos que tantas veces he realizado.

Subiendo hacia la Mesa del Francés


A partir de aquí un largo descenso que nos llevaría hasta la parte que marcó mi carrera. Me dejé llevar por la euforia y el desconocimiento del terreno descendiendo a “toda velocidad” sin comer ni beber y más tarde pagué mi exceso.
Una vez abajo comienza la subida más espectacular que he vivido desde que corro por montaña. Subida dura y con la última parte muy técnica pero con unas vistas que te quitan todos los dolores. Las pulsaciones iban por las nubes y he de confesaros que me paré varias veces para disfrutar del paisaje y poder bajar el pulso que rondaba las 180ppm. Y allí estaba mi gran amigo Imanol apoyando a todos los corredores en la parte más dura de la subida, sus ánimos me dieron alas de nuevo.

Comienza la bajada, y continuan las piedras


Al llegar a la Mesa del Francés me encontré con David que me dio ánimos para afrontar el descenso y me advirtió de que había que controlar, que este año el valle era más duro que nunca. Descendimos un poco hasta el avituallamiento de Puertitos, pero como no podía ser de otra manera la bajada era bastante técnica y con muchas piedras.


Tras recargar agua y comer un poco comenzaba una parte bastante corrible camino del Valle de las Batuecas, mis piernas y mi cabeza estaban totalmente desconectadas pero de repente en una de las paradas que realicé apareció “La Gacela” y su compañero Víctor, y allí que me fui con ellos recuperando de nuevo algo de fuerza y de ánimo.


Para mi esta es la zona más bonita y brutal de la carrera camino del monasterio de las batuecas, a pesar del calor sofocante que tuvimos durante este tramo. Cruzamos el rio y pudimos disfrutar del silencio más absoluto que se respira en el Valle. Pudimos hidratarnos bebiendo agua del rio, y mojándonos el cuerpo y las piernas que ya empezaban a mostrarme los primeros calambres. Para llegar al monasterio, una “pequeña” subida de 300m positivos que termino de matarme.

In to the wild – Foto arte deportivo


Y una vez en el monasterio, comenzamos a subir camino del Portillo. Aquí me separé de Víctor y Gacela que iban mejor que yo. La subida se convirtió en un auténtico vía crucis, mucho dolor y rampas en las piernas. Por suerte un compañero de carrera me dio una pastilla de sal que me ayudo a poder terminar la subida con más pena que gloria. Una vez arriba y tras preguntar si estaban cortando a la gente, me tiré en busca de la meta con todo lo que me quedaba. Pude hacer los 2 kilómetros de bajada corriendo.

Esta foto lo dice todo


Llegó el momento soñado, cruzar esa meta que tanto me había costado. Y alli estabas tú para entregarme la medalla. Sin duda un momento de los que hacen que tanto esfuerzo y sacrificio valga la pena. Ese abrazo que me devolvió la vida, ese beso que hizo que el mundo se parase en este instante. Sin duda la meta más especial de mi vida, poderlo compartir contigo ha sido el colofón a una carrera simplemente brutal. Gracias Sara.


Y ahora agradecer a todos los que hacen que esta carrera sea posible, comenzando por Manu y toda su familia. A todos los voluntarios que ponen todo de su parte para facilitarte todo siempre con una sonrisa y unas palabras de ánimo. A toda la gente que estaba animando a los corredores durante el recorrido. A la Gacela y Víctor por apoyarme durante muchos kilómetros, y a toda la organización por hacer este recorrido tan espectacular y duro. Nos vemos en 2020 seguro.

Volver a ilusionarse – Nuevos retos en 2019

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2019 voy a por ti

No siempre se puede estar en la cresta de la ola, a veces tienes que hundirte y tocar fondo para resurgir e ilusionarte de nuevo. Reconozco que los últimos meses de 2018 no fueron fáciles en lo deportivo ni en lo personal, pocas carreras y demasiado ocio nocturno. Pero de repente todo cambió en el 10k de Valencia.

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10k de Valencia y como recuperar la ilusión

Volví a sentirme con ganas, ilusionado y motivado. Tan solo hicieron falta 10 kilómetros para recuperar la chispa perdida. A pesar de no entrenar mucho, me propuse volver a bajar de 45 minutos, y con varios entrenamientos duros me coloqué en la línea de salida. El plan era claro, salir rápido y correr rápido hasta no poder más… y así fue. ¡Al final 44min 40seg, objetivo conseguido!

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David 0 – Javi 1 – San Silvestre Salmantina

Pero no fue la última carrera del año, también estuve en la San Silvestre de Salamanca junto a mi hermano. No fue la carrera soñada por que la noche anterior a la carrera estuve malo, pero fue un placer correr de nuevo en casa y ver a mi hermano “volar” por las calles de Salamanca.

Tras unas vacaciones de ensueño en Granada y Lanzarote llegaba uno de los momentos que más me gusta de la temporada, planificar las carreras que correré en 2019.

Reconozco que ver posibles carreras, estudiar posibles retos nuevos, y organizar viajes me ilusiona casi tanto como luego correr. Uno de los objetivos de este año era diversificar, no solo correr. Probar otras disciplinas como MTB o bici de Carretera e incluso duatlón o triatlón.

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Nunca es tarde para comenzar algo nuevo. Clasica de Valdemorillo

Y así fue como “engañe” a mi amigo Ladis para apuntarnos a la Clásica de Valdemorillo. 47km y 1100m positivos que completamos en 2h 40 minutos. Carrera con algunas zonas técnicas pero disfrutando muchísimo saliendo de mi zona de confort y descubriendo nuevos límites.

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de Nuevo estaremos en el Mont Blanc en 2019

Otro objetivo claro era volver a Chamonix y a los alpes. Me apunté al sorteo de la OCC del UTMB y del Marathon Du Mont Blanc con la buena suerte de que me tocó de nuevo el Maratón. El 30 de junio recorremos de nuevo esas montañas míticas.

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Tres Valles no podia faltar en el calendario

Una de las carreras que no me podía perder en 2019 era Tres Valles. Correr de nuevo por la Peña de Francia y las Batuecas, disfrutar de las montañas de casa, con los amigos y la magnífica organización que tiene esta prueba. Este año el reto es mayor, ya que correré la distancia larga. 36km y 2500m positivos con tan solo 7 horas para realizarlo. Será un reto precioso y muy duro el 10 de marzo.

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Las islas siempre son mágicas para correr, este año estaré en Madeira.

Y tocaba organizar uno de los viajes que más ilusión me hace de este año. Madeira, paraíso del trail. Poder pasar de cero metros a miles en pocos kilómetros no ocurre en muchas partes del mundo. Poder correr por esos senderos donde han corrido los mejores corredores del mundo es simplemente un sueño que este año se hará realidad. Correré la Santana sky Race de 21km y 1700m positivos el 1 de Junio.

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Desafio Puertos de Guadarrama, un reto de altura

Como ya os he contado este año quería probar nuevos retos, y así fue cómo surgió la idea de apuntarnos a la que será mi primera marcha cicloturista de mi vida. Y para ser la primera tenía que ser por las montañas que tanto he recorrido en mis últimos años. Desafío puertos de Guadarrama, 160km y 2000m positivos el 18 de Mayo.

Entre medias otros retos realizados o por realizar como la Media Maratón de Santa Pola, Media Maratón de Madrid, MM de Salamanca, 10k de Parla, Trofeo París y algunas más que seguro que caen.

Con estos retos damos por comenzado un año que se presenta muy divertido. Con ilusiones renovadas y muchas ganas de seguir soñando y disfrutando de cada reto y cada kilometro.

Navidad desde el Veleta

Terminamos el año 2018 haciendo lo que más me gusta, explorando montañas y disfrutando de la naturaleza más salvaje acompañado de mi hermano.

La ascensión comienza desde la Hoya de la Mora, punto mas alto de Sierra Nevada donde se puede dejar el coche, a 2500msnm. Empezamos de noche, con la idea de ver el amanecer durante la subida.

Seguimos la carretera que asciende hasta el Veleta mientras la nieve nos lo permite. Después decidimos ponernos los crampones y comenzar a subir por las pistas de esquí pisadas y arregladas por las maquinas para evitar el hielo.

Y subiendo llega uno de los momentos más magícos que he vivido en la montaña. Un amanecer que nos deleita con un cielo rojo inolvidable e indescriptible que aunque solo dura unos minutos, será imposible de olvidar.

Seguimos avanzando sin prisa pero sin pausa, subimos una pista muy empinada donde siento miedo. Un paso en falso, y una caida de 200m será mi destino. Conseguimos pasar esta parte más técnica y ya visualizamos la cima.

Últimos metros antes de la cima, buena temperatura y condiciones perfectas para hacer cima. Y por fin llego, un poco antes que mi hermano. Otro sueño conseguido, nos abrazamos. Fotos de rigor, y comenzamos el descenso.

Datos de la ruta:

 

 

Fotografías de https://www.javilorbada.com

Un Camino Sin Barreras – Reto conseguido!

Como se suele decir, más vale tarde que nunca. En Agosto junto con la fundación sin barreras realizamos un proyecto que tenía en mente desde hace unos años. El proyecto consistía en correr desde O Cebreiro a Santiago (160km) para recaudar fondos para el proyecto de vida independiente de la fundación sin Barreras, uniendo dos de mis pasiones, correr y el Camino.

 


A pesar de preparar todo en tan solo 15 días, conseguimos llegar al objetivo incluso superándolo. Consiguiendo al final 1650€.

 

Camino De Santiago 2018
Camino De Santiago 2018

No estuve solo en esta aventura, mi amiga María me acompañó corriendo mientras que mi hermano nos acompañó en coche, encargándose de la logística y la fotografía consiguiendo inmortalizar esta preciosa historia.

 

Camino De Santiago 2018
Camino De Santiago 2018

La aventura fue bastante dura debido a los kilómetros, el desnivel acumulado y los cambios de temperatura, pero muy gratificante.

 

Camino De Santiago 2018
Camino De Santiago 2018

Pudimos conocer historias de otros peregrinos que también buscaban llegar a Santiago, mil razones para emprender este viaje mil sueños y promesas por las cuales emprender el camino.

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Si algo he aprendido durante este camino es que somos fuertes, muy fuertes. Somos capaces de sobreponernos al dolor, al cansancio, al sueño, a las heridas. Avanzamos sin mirar atrás y luchamos por nuestros sueños.
El próximo año volveré a preparar un proyecto solidario, esta vez mucho más grande, una idea que me ronda la cabeza y que tocará llevar a cabo.

Nuestro camino en numeros:

  • 160km
  • 6 etapas
  • 20 horas
  • 3200m de desnivel positivo
  • 46 donantes
  • 1650€ recaudados

Fotos por @javilorbada

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